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miércoles, 9 de noviembre de 2011

TIP 6: CREE

Si has prestado atención al título te habrás dado cuenta que no dice: CREER, sino CREE. 
La palabra creer es un verbo en infinitivo que, como todos los verbos, hasta que no se conjuga no cobra su verdadero significado.
El tip o consejo que hoy te propongo es CREE. 

Muchas veces esta palabra se puede sustituir por otros sinónimos: CONFÍA, ESPERA, ESCUCHA, AMA, TEN FE, etc.

La palabra CREE puede tener muchísimos significados y sinónimos. 
Pero,en este contexto, todos tienen algo en común: el sujeto de esta acción y el objeto (o destino de la acción).
¿Quienes son? TU Y DIOS.

CREE en DIOS
CONFÍA en DIOS
ESCUCHA a DIOS
AMA a DIOS

Hoy te invito a que creas, a que pongas tu confianza en Dios, a que lo escuches.
Es un desafío confiar en Dios. Confiar en alguien que no puedo ver con mis propios ojos lo hace aún más difícil.
Pero hay cierto rastros de su presencia en nuestra historia que hacen que pueda dar este salto de fe y confiar aunque no lo vea.

Te invito a repasar mentalmente, en oración, en silencio, aquellos momentos de tu vida en los que sentiste a Dios más presente.
Puede ser el momento en que decidiste salir del armario y encontraste fuerzas para hacerlo, puede ser un momento feliz de tu vida o, por el contrario, un momento triste donde lo sentiste especialmente cercano.

Una vez que recuperaste esos momentos de tu memoria da el salto y confía que si estuvo en esos momentos está ahora presente. 

"Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo" son las últimas palabras de Jesús en esta tierra según el Evangelio de Mateo.

TODOS los días, no dice, uno o dos, o algun día, dice TODOS los días.
Dios está contigo todos los días de tu vida, los días buenos y los no tan buenos, los días en los que lo sentís presente y en los que no.

Por tanto: CONFÍA, CREE, ESPERA... DIOS ESTÁ A TU LADO.

Háblale.

martes, 25 de octubre de 2011

TIP 5: HABLA CON DIOS


Si tienes alguna experiencia en la oración quizá pensarás que esto es algo tonto. Pero para aquellos que empiezan en la oración, y puede ser tu caso, no es algo tan obvio. Al principio están las típicas preguntas ¿Qué hago? ¿Qué digo? ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Tengo que hacer silencio o hablar? ¿Pedir perdón o agradecer?

Cuando estamos aprendiendo a orar empiezan a surgir muchísimas preguntas sobre si estamos haciendolo correctamente. Esto en vez de ayudarnos nos complica la cabeza y nos distrae de lo esencial: Hablar con Dios.

Por eso, el tip de esta semana: Habla con Dios. Lisa y llanamente. Habla con Dios.
Con tus palabras, con lo que tenés en el corazón. Contale tus proyectos, agradecele por el día, hablale de tu familia, de tus animales, de tu pareja o tu trabajo. Lo que sea, pero habla con Dios.

El Dios cristiano no es una energía espiritual fantasmal etérea. El Dios cristiano es un Tú. Es alguien con el que puedo entrar en relación. Es alguien con el que puedo dialogar y sobre todo: AMAR.

Este es el desafío de esta semana: Habla con Dios. Ama a Dios.

Te deseo lo mejor y te felicito por seguir dando pasos en la oración!

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Foto tomada por sdev87 instagram user.

lunes, 17 de octubre de 2011

TIP 4: UN MOTIVO

Hasta ahora hemos hablado de cosas que nos ayudan a la oración pero ¿Cómo rezar?
¿Qué hacer? ¿Tengo que decir algo? 
Hay muchas formas de orar y cada uno tiene la suya propia pero hay algo que todas tienen en común.
Todas tienen un motivo. Rezamos para algo, por algo. Todos tenemos una razón por la que orar. Quizás aún no la hemos descubierto pero está allí.


¿Cuales son las cosas que más te preocupan? 
¿Qué cosas tenés en la mente y en el corazón en este día?


Esas son las cosas que podés presentarle a Dios. Estas son las cosas que Dios quiere que le cuentes.
Quizá me podés decir que Dios ya conoce todas las cosas y que no hay necesidad de contárselas.
Es cierto. Un padre sabe cómo le va a su hijo o a su hija en la escuela. Sabe si le va bien o mal. 
Pero le encanta que sea él mismo que se las cuente. Al padre o a la madre le gusta escuchar de la boca de su propio hijo todas las anécdotas y situaciones que se dieron en el día, las cosas lindas que vivió y las no tan lindas.


La oración más sincera y verdadera es la que sale del corazón. Dios escucha nuestras preocupaciones, nuestras necesidades, y puede ayudarnos con ellas. ¿Qué sentido tiene cargar con las preocupaciones nosotros solos si Dios está dispuesto a ayudarnos y acompañarnos con ellas?


La mejor oración es la que sale de una necesidad fuerte. Ésta va directo al corazón de Dios. 
En esta semana quiero invitarte a que le digas a Dios, con tus palabras, aquellas cosas que vienen primero a tu cabeza. Sin duda, que esas son las que tenés en el corazón y que Dios está ansioso por escuchar de tí.


¡No le aflojes en este desafío de la oración!



lunes, 10 de octubre de 2011

3 TIP: DAR TIEMPO A DIOS

En las ediciones anteriores hablamos de reservar un espacio en nuestro hogar para rezar. Ahora me gustaría hablar sobre la importancia del tiempo en la oración.

¿Qué quiere decir? ¿Es que tengo que rezar mucho tiempo?
No. Cuando hablo de tiempo no me refiero a duración.
Sino a buscar un momento del día y reservarlo especialmente para Dios. Puede ser de mañana antes que la casa se convierta en el caos cotidiano, o bien puede ser en la noche cuando todos se fueron a acostar. Obviamente depende de la agenda personal. Lo importante es reservar un tiempo al día. 
Reservar un tiempo al día para la oración nos ayuda a crear un hábito saludable en nuestra relación con Dios.

Pero... ¿Cuánto tiempo tiene que durar la oración? La oración no tiene que ser ni larga ni corta. Nada dice cuántos minutos al día debemos rezar. 
Pero siempre es bueno comenzar por un tiempo corto, 10 o 15 minutos quizás. Podemos mantenernos en este tiempo y luego dedicarle un poquito más. La oración es como ir al gimnasio, es un ejercicio. Al principio cuesta sobre todo para los que no nos resulta fácil el gimnasio, pero poco a poco descubrimos que ese tiempo es super necesario en nuestra vida diaria. Nos damos cuenta que cada vez más ese tiempo es imprescindible para que nuestra vida sea equilibrada y saludable.

Todo esto anterior no quiere decir que debamos orar una vez al día y nada más. Al contrario, orar es tener presente a Dios en corazón, dialogar con él, contarle nuestras cosas y para esto no hay ni tiempo ni espacio.

En resumen: Lo importante es dar tiempo a Dios. 

lunes, 3 de octubre de 2011

TIP 2: HACER SILENCIO

La semana pasada en el primer Tip hablábamos sobre la importancia de crear un lugar íntimo y personal para encontrarnos con Dios.
Perfecto, tenemos el lugar. ¿Y ahora qué? Acá es donde me atrevo a sugerir el segundo tip.
HACER SILENCIO.

Parar de hablar puede ser sencillo, pero calmar nuestros pensamientos, nuestros interminables diálogos internos, es una tarea bastante difícil pero necesaria.
Para ponernos en comunicación con Dios es imprescindible hacer silencio interior. Y esto no se logra de la noche a la mañana. Nos exige un poco de ejercicio del alma. 
Calmar el corazón, intentar callar nuestra mente que se vuela con las preocupaciones, supone cierta humildad. Necesitamos reconocer que no podemos con todo y que Dios puede ayudarme en las tareas cotidianas si lo dejo entrar, si hago silencio

Hacer silencio tiene sus ventajas. Nos ayuda a centrarnos, a bajar el stress cotidiano, nos focaliza en lo verdaderamente importante y nos permite prepararnos para que Dios pueda hablarnos. De esta manera podremos escuchar su voz tierna que nos dice cuánto nos ama.

Esta semana podemos hacer este ejercicio.
Conseguir un buen lugar y hacer silencio durante unos minutos delante de Dios.

"A Dios no lo podemos encontrar en medio del ruido y la agitación. En la naturaleza, los árboles, las flores y la hierba crecen en silencio; las estrellas, la luna y el sol se mueven en silencio. Lo esencial no es lo que decimos, sino lo que Dios nos dice a nosotros o lo que dice a través de nosotros. En el silencio, Él nos escucha; en el silencio, Él habla a nuestras almas. En el silencio, se nos concede el privilegio de escuchar Su voz.

Silencio de los ojos, 
silencio de los oídos, 
silencio de la boca, 
silencio de la mente... 
en el silencio del corazón Dios habla." 

Madre Teresa de Calcuta

Foto:  @chietje94 Instagram user

lunes, 26 de septiembre de 2011

TIP 1: CREAR UN LUGAR ESPECIAL


Crea un lugar especial en tu casa para orar. 

Preferentemente un lugar calmo, lejos del ruido del teléfono o de la televisión. Un lugar que nos sirva para bajar las revoluciones cotidianas. 
Puede ser un lugar luminoso, cerca de una ventana, donde podamos ver la naturaleza; o un lugar interior íntimo y cálido.
Lo importante es que sea un lugar en el que nos sentimos cómodos, a gusto, tranquilos. Un lugar, si es posible, exclusivo para la oración.

A veces vivimos en espacios reducidos, sobre todo en la ciudad. Por eso, si es así, podemos tener una pequeña alfombra donde sentarnos cada vez que vayamos a orar y ese será nuestro lugar especial. Cuando terminamos de orar la guardamos para que sea un espacio sagrado, especial.

También puede ser un jardín, o un patio con plantas ya que los espacios naturales ayudan mucho para hacer silencio interior. Lo importante es que el espacio que preparemos sea un lugar íntimo, donde podamos ser nosotros mismos sin que los demás estén atentos a lo que hagamos. Un sitio donde podamos ser nosotros mismos delante de Dios.

Jesús hablando de la oración dijo: "Tú, cuando ores, entra en tu cuarto, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará." Mt 6, 6




sábado, 24 de septiembre de 2011

TIPS PARA ORAR

REZAR, ORAR, MEDITAR, CONTEMPLAR ...

Aunque, para los que más saben de oración, estas palabras quieren decir cosas diferentes, todas refieren al mismo hecho: ponerse delante de Dios, delante de un Poder Superior a nosotros mismos.

En nuestra fe cristiana este Poder Superior, este Dios, no es solo una energía espiritual intangible, es un ser amoroso y personal con el que podemos relacionarnos. Nuestro Dios es alguien con quien podemos hablar, alguien a quien podemos querer, escuchar, sentir cercano, contarle nuestras preocupaciones, inquietudes, decirle las cosas buenas que nos pasan a diario.

Eso, en resumen, es la oración. Es ponernos delante de Dios como alguien cercano, amigo, sencillo, dispuesto a acompañarnos en todas las etapas de nuestra vida.

Por eso, todos los lunes vamos a ir agregando pequeños tips para crecer en nuestra relación con Dios. 

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